me llegó hace mucho tiempo en una canción

sud-mandela-jovenEste es uno de esos recuerdos de niñez que se te quedan clavados con tanta claridad que a veces piensas que estás mirando una escena de esas que una puede ver como si estuviera del otro lado de la pantalla. Nadie me la contó, de hecho, estoy casi segura que nadie más estuvo presente el día en que aquel joven angolano me cantó la canción que me trajo a Nelson Mandela.

Yo tenía 8 o 9 años, cuando los últimos estudiantes africanos que venían desde la Isla de la Juventud llegaron a mi pueblo para hacer una estancia temporal, mientras les llegaba el momento de viajar de regreso a su país natal luego del final del curso escolar. Todos mis amigos estaban de vacaciones, en la playa, o en casa, viendo la televisión. Yo no. Yo me pasaba esos meses –como muchos otros, imagino- de trashumante, entre la biblioteca “de” mi mamá y el preuniversitario que dirigía mi papá, donde, casualmente, habían decidido albergar a los muchachos.

Así que mi papá se había quedado sin vacaciones, y yo tenía la oportunidad de correr  sin restricciones por el largo pasillo central de la escuela, y saltar de un banco al otro, de una punta a la otra de aquel espacio usualmente transitado por profesores, alumnos, visitas, que ahora se encontraba casi vacío, casi sin barullo, casi sin gente.

Y en uno de esos corretajes lo conocí, o tal vez él me vio primero, asustado por la posibilidad de que la “hija del director” se cayera y lastimara. Lo más probable fuera que hubiese sido yo quien me le acercara para hacerle alguna de esas preguntas impertinentes que suelen hacer los niños. No sabría decirles con exactitud. Lo único que recuerdo es que hubo un momento en que, viendo agotados sus recursos ante este personajillo preguntón y curioso que no terminaba de oír una respuesta para hacer otra pregunta, se puso a cantarme una canción de la que solo entendí uhhhh, Nelson Mandela, uhhh friiii Mandela¿quién es Mandela? Y esa fue la primera vez que tuve conciencia de su existencia.

Sé que no me lo van a creer, pero les puedo jurar que todavía recuerdo como si fuera hoy que, mientras intentaba aprenderme la cancioncita –luego supe que era la canción que se cantó durante toda la campaña  de  lucha por la liberación del líder africano-, me preguntaba qué tipo de persona podía ser para que David –no sé si se llamaba realmente así, pero con ese nombre lo he recordado a lo largo de los años- siendo angolano, pudiera sentir tanta admiración y respeto, al punto que la niña que era yo se dio cuenta de que el tal Mandela tenía que ser alguien importante, o fuera de lo común.

Desde esa altura me llegó, gracias a la canción de un amigo a quien nunca más vi.

Leyendo ahora las noticias  del día no hago más que recordar a David. Como lo hice antes cuando Mandela estuvo en Cuba para conversar con Fidel, o en casi cada ocasión en que oía, leía o veía alguna noticia relacionada con el legendario dirigente sudafricano. Así me sucede hoy, cuando tengo ante mis ojos el poema que lo acompañara en los duros años de prisión. Algunos pueden pensar – y tal vez tengan toda la razón- que soy demasiado vehemente en lo que siento, pero en estas horas pienso que el mundo debiera tomar una pausa y detenerse un momento. Cada hombre, cada mujer, cada niño o anciano, todos tendríamos que dejar a un lado lo que estamos haciendo por un minuto o dos, y prestar mucha atención, porque un hombre se está despidiendo de la vida de la misma manera en que la vivió: invictus.

Invictus*

William Ernest Henley

Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.

*gracias a CarlosErnesto Escalona Martí, por este poema.

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5 comentarios en “me llegó hace mucho tiempo en una canción

  1. Me gustó mucho este post. Creo que es de las mejores maneras que existen para acercarse a los hombres que llevan tanta luz dentro, casi por sorpresa y de la mano de un amigo. Y es como dices: deberíamos deternernos un momento para despedir a Madiba.

  2. Mandela será recordado siempre, no solo porque fue el líder indiscutible en la lucha contra el Apartheid, sino porque evitó la guerra civil en Sudáfrica cuando ese abominable régimen terminó.
    Gracias Disa….

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