sábado en la tarde

Envuelta en la penumbra que inunda el cuarto, oigo con indiferencia las notas de una canción de Bruno Mars, tan simple, tan sosa, tan light, que se me ocurre antídoto contra el caos de sensaciones que me asfixian.
Intento inútil, castigo musical inocuo. Las palabras se me escurren y dan cuerpo a ciertas frases, aplastantes, hirientes, absurdas. Mezcla de ira y desencanto… tal vez de esquematismo… quizás de frustración… No puedo evitarlo, llegan y se clavan, me obligan a prestarles atención…

Esta vez no habrá discursos
ni palabras vanas
no me abro, no arriesgo, no juego
Esta vez no importa
me faltan las ganas y me sobra el hastío…

Y luego hablo; tensa, cortada, todavía indecisa. Digo lo que me sacude el cuerpo. Doler es parte de aprender. Ver cómo revientas, cómo implosionas; sentir que te contradices una y otra vez; que te niegas más de tres veces antes del amanecer… todo viene en el paquete de eso que llaman crecer.
No espero más.
No miro al réferi.
Abandono el juego.
Me siento a un lado, miro de lejos…

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2 comentarios en “sábado en la tarde

  1. Crecer, duele, como los dientes cuando salen, como las hojas al romper el tallo, pero ¡que dulce es el verdor después de la lluvia y el olor a tierra mojada!….

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