si no pudiera verte más en el camino…

hablando de canciones desterradas

Es increíble lo que puede sucederle a una en un viaje interprovincial, cuando no existe más espacio que el que marcan la puerta, los asientos, y el paisaje que se abre a través del parabrisas. Las horas que inviertes en el trayecto te parecen casi siempre malgastadas. Como si de repente Cronos -o alguno de sus burocráticos contadores- descubriera no sé qué fondos horarios escondidos y entonces te envíe de cabeza en un asiento de Astro, para cuadrar las cuentas. No importa que creas que ese tiempo puedes utilizarlo sabiamente en otros lugares, en miles de cosas que resolver, o, mejor, conoces un par de ojos en los que no te molestaría perderte varias horas. Él decide y para allá vas, resignada a ver pasar desde tu ventanilla los kilómetros y kilómetros que siempre parecen no tener final.

Pero esa vez fue diferente, como para confirmarme una vez más que lo importante no son los minutos que se te van, sino con quién los compartes. No importa si es un desconocido misterioso, la familia que te hace más pasadera la aparente inmovilidad, o un artista que no pone cortapisas al diálogo, a las preguntas indiscretas, y se muestra más que dispuesto a mostrarte que es mucho más que el personaje del trovador trasnochado y medio hippie en el que tal vez lo has encasillado en tu mente.

Gracias a Gerardo Alfonso, las seis horas de viaje se redujeron a unos pocos minutos, cuando, a cuenta de una pregunta de esas que no se piensan y salen predestinadas a derribar compuertas, sus canciones comenzaron a tomar forma propia, a ser sazonadas con la vida misma que las hizo existir.

Y entre aquellos sueños que todavía tiran de la gente como un imán que los une cada día, que tardaron seis horas en llegar a ser la canción más hermosa que he oído de las miles dedicadas al Che; justo un poco antes del consuelo que significó Giovanna, o la fuerte raíz identitaria que retrata la angustia si la vida me desterrara a un rincón de la tierra, yo te juro que voy a morirme de amor y de ganas, de andar tus calles y tus lugares… ahí, justo ahí irrumpió Quisiera y la historia de amor más contradictoria que pude imaginar, con un desenlace de esos que te recuerdan que la vida es mucho, mucho más rica que la más fecunda de las ficciones. Yo, que venía con mi propia historia, por supuesto, reinventé sus versos, me apropié de los sentimientos, reescribí el final. La transformé, me la robé y la escondí. Era demasiado personal. No la compartí ni siquiera contigo, aunque casi todo me sonaba a ti…

Y ahora ya nada de eso tiene sentido.

Quisiera

Por Gerardo Alfonso

Nunca falta el tiempo de empezar

Nunca el riesgo se corre de más

Aunque todo parezca ya sin sentido

Ya no sé si volvamos a amar

Nunca sé cuándo vas a pasar

Estoy viviendo en un mundo desconocido

Si no pudiera verte más en el camino

Si no quedara solución

Quisiera que este canto y este amor

Dieran contigo

Que caigan las paredes de lo prohibido

Que toda tu salud y tu bondad

Tengan un nido

Quisiera

La distancia nos va a separar

La distancia nos va a separar

Porque tiene poderes definitivos

Y creer que se puede esperar

Es besarse a través de un cristal

Donde solo se siente silencio y frío

Si no pudiera verte más en el camino

Si no quedara otra solución

Quisiera que este canto y este amor

Dieran contigo

Que caigan las paredes de lo prohibido

Que toda tu salud y tu bondad

Tengan un nido

Quisiera

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4 comentarios en “si no pudiera verte más en el camino…

  1. Pelirroja, esta era una de las canciones que yo tarareaba cuando estaba por irme de la universidad de oriente, esta y “olvido” de Matamoros. La prefiero al piano, con Evelyn García Márquez cantando, pero está muy bien el texto. Justo hoy pensaba en la canción que hace Gerardo y que está en la antología “Del agua que bebimos”, una versión con Pensamiento y Giovanna, pa qué te cuento! Es bueno de-sen-si-bi-li-zar-se y re-escuchar ciertos temas, pero no es bueno también asociarlas con momentos tristes. Lamentablemente “Quisiera” nos deja ese sabor, esa añoranza, esa remembranza. Pero hay otros textos. Un abrazo. Te pienso.

  2. las canciones en viajes son como el susurro que devora los minutos. Todos tenemos una, ahora mismo se me antoja.. “Life Is a Highway” de los Rascal Flatts ¿qué te parece? 🙂

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