Resumen un poco prosaico de ideas

No comparto el proyecto de país que propone Cuba Posible, ni comparto la idea de que no hay otro remedio, que no es posible hacer más de lo que se ha conseguido hasta ahora por la vía socialista. Esa propuesta de capitalismo nacionalista con rostro humano, que tiene entre sus núcleos fundamentales la aceptación resignada o naturalizada de la desigualdad como eje de prosperidad de otros, me resulta inaceptable. A esa visión de un posible futuro soberano para Cuba, asentado sobre la consolidación de su burguesía, la  considero cuando menos ingenua, y a-histórica.

Pero creo que la propia existencia de un proyecto como Cuba Posible es algo a lo que debemos prestar atención, y que plantea un desafío para quienes seguimos teniendo el socialismo como horizonte futuro de nuestro país. No porque puedan ser agentes financiados por algún poder extranjero (creo que lo publicado hasta el momento está muy lejos de confirmar sin lugar a dudas algo como eso, y la mayor parte de las acusaciones que he leído hasta ahora me parecen un poco traídas por los pelos; pero, en todo caso, si esa fuera la situación, para eso existen los órganos de la Seguridad del Estado); sino porque hace evidente que la opción de un proyecto socialista no es la única entre quienes asumen a Cuba como su patria. Patria y Socialismo no están intrínsecamente ligados para muchos en estos momentos, lamentablemente.

Esto no es un fenómeno nuevo, desde hace unos años varios investigadores y estudiosos cubanos se han dedicado a llamar la atención sobre esta problemática y sus implicaciones para el proyecto político de la Revolución Cubana. No voy a ponerme ahora a enumerar ni a hacer citas bibliográficas, los más relevantes  han sido hasta ahora los trabajos de Fernando Martínez Heredia, María del Pilar Castañón y Juan Valdés Paz, pero hay otros más.

Que Patria y Socialismo se separen como horizonte de los cubanos se plantea como una posibilidad, de la que es expresión Cuba Posible. ¿Es algo por lo que me entusiasme? No; ¿me parece una opción válida para Cuba? Rotundamente no; ¿es algo inexorable? Me rehúso a pensar que sí, me niego a conformarme a la idea de que no hay otra manera para salvarnos y seguir creciendo como nación.

En este sentido, el hecho de que se esté haciendo visible una idea de país que se aleja del ideal del socialismo sin caer en el anexionismo ramplón (aunque como dije antes, es algo que me parece ingenuo, o que ignora nuestra historia anterior, como si los dos siglos de relaciones con los Estados Unidos no existieran en la memoria) tiene que estar haciendo sonar todas nuestras alarmas. Así como nos debiéramos preguntar por qué varios intelectuales cubanos de izquierda han percibido el espacio brindado por CP como un espacio válido para el debate, para la expresión de sus visiones, críticas, desde el proyecto socialista. ¿Por qué lo hacen?

Las respuestas no pueden ir por la línea del ataque a entidades externas,  o a las fuerzas de derecha. Cuba Posible puede o no estar financiada por organizaciones al estilo de Open Society, eso es algo hasta cierto punto comprensible si se tiene en cuenta que la opción que se propone desde su plataforma puede resultar muy atractiva para quienes nos siguen mirando y percibiendo desde la mentalidad del colonialista.

A mi entender, lo urgente es que seguimos necesitando un análisis honesto, inclusivo, profundo de lo que hemos construido hasta ahora, de lo que da forma al socialismo cubano; y que estas discusiones no solo abarquen a la sociedad cubana en su conjunto, sino que tengan resonancia en las estructuras que lideran los procesos de cambio que están teniendo lugar ahora en nuestro país, léase el PCC, la ANNP, las organizaciones de masas, los ministerios, etc.

En torno a estos temas he leído entrevistas, ensayos, investigaciones que se ocupan de analizar, valorar, aportar posibles soluciones a los problemas graves que tenemos hoy, pero tengo la percepción de que la mayor parte de ellas, las menos complacientes, se han quedado en la periferia de casi todos los debates.

Por si no lo he dejado claro hasta ahora, lo especifico: no estoy de acuerdo ni comparto la línea editorial de Cuba Posible; pero tampoco acepto ni comparto la forma en que se han venido produciendo las discusiones desde quienes se definen de izquierda pero se entretienen demasiado en establecer etiquetas y medir distancias entre un extremo y otro. En los casos en que ha sucedido, el intercambio de acusaciones, indirectas, cuentas personales, poco nivel de análisis y poca altura teórica y práctica de los argumentos esgrimidos, han viciado una discusión que, lo repito, constituye una necesidad tremenda para el futuro de una Cuba socialista.

Algunos recuerdan la polémica económica (lo que se discutió en realidad fue un modelo de desarrollo de sociedad) impulsada y protagonizada por el Che en los años 63-64, pero muy pocos recuerdan que, precisamente uno de los espacios en los que se desarrollaron estas discusiones fue la revista Cuba Socialista, que pertenece en la actualidad al PCC. ¿Por qué no puede hacerse ahora algo similar? ¿Qué sucede con los espacios de discusión “institucionales”?

No es nada nuevo tampoco que los amplios procesos de discusión de los Lineamientos movilizaron al país de una punta a la otra, pero no cumplieron con las expectativas.

Creo que la alternativa para el futuro mediato y a largo plazo para Cuba no puede ser entre este socialismo cojo y limitado, y un capitalismo con rostro humano. La alternativa tiene que ser entre socialismo cojo y tuerto y un socialismo (“próspero” y “sostenible”) con más participación, más equidad social, más organización, más creatividad, con una cultura de la liberación más apegada al sueño de emancipación. Y las organizaciones políticas en las que militan los hombres y mujeres que seguimos haciendo este sueño “a mano y sin permiso”, tienen que ser quienes más impulsen, promuevan, fortalezcan esos debates.

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Declaración de los blogueros cubanos

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Cuba existe también en la blogosfera. Es el testimonio cotidiano y el pensamiento libre de una nación y de un pueblo en toda su variopinta cultura de resistencia y de vida. Justamente por ese patriotismo que nos identifica como comunidad, es que denunciamos las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos por ofensivas e insultantes con nuestro pueblo. Trump  frena, retrocede, se descoloca en la historia,  asume la peor de las posiciones y lo hace rodeado de sujetos con un amplio prontuario criminal.

Los blogueros cubanos que suscribimos esta declaración, así como en su momento, seguimos y animamos el acercamiento entre las dos naciones, a pesar de sus diferencias,  rechazamos la vuelta al discurso ofensivo y la política de las cavernas, tantas veces  derrotada;  reprobamos  toda intención de fuerza contra la Isla, al tiempo que descalificamos a terroristas y políticos tramposos como interlocutores válidos para los cubanos.

El presidente Trump ha de saber que su mandato no se extiende a Cuba  y  sus ofensas  en el show de la “era del hielo” solo sirven para reforzar el sentimiento antiimperialista, como una razón más de unidad.

El trazo del camino seguido, y las cualidades de la rueda que le transita, son legítimos por la génesis popular que le dio vida, sin presión de ningún tipo, forjada desde el pueblo al que pertenecemos, y al cual se debe nuestro relato- sorprendente e impetuoso- de la vida tenaz en  esta tierra, que lucha día a día por una sociedad y un mundo mejor.

Quienes deseen sumarse a esta declaración lo pueden hacer a través de las diversas plataformas de Redes Sociales donde ha sido publicado o, reblogueándola en sus páginas personales.

¿los derechos de los trabajadores son ahora un tema para arqueólogos?

Esto me llegó a través del correo de CLACSO, y quise rescatarlo, mantenerlo visible en mi “agenda”… para no olvidar.

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Eduardo Galeano

No se asusten, empezaré diciendo “seré breve”, pero esta vez es verdad. Y es verdad porque yo estoy empeñado en una inútil campaña contra la “inflación palabraria” en América Latina, que yo creo que es más jodida, más peligrosa que la inflación monetaria, pero se cultiva con más frecuencia. Y porque además lo que voy a hacer es leer para ustedes un mosaico de textos breves previamente publicados en revistas, periódicos, libros. Pero no reunidos como ahora en una sola ocasión, reunidos en torno a una pregunta que me ocupa y me preocupa como –estoy seguro– a todos ustedes, que es la pregunta siguiente: ¿los derechos de los trabajadores son ahora un tema para arqueólogos? ¿Sólo para arqueólogos? ¿Una memoria perdida de tiempos idos? Este es un mosaico armado con textos diversos que se refieren todos –sin querer queriendo, yendo y viniendo entre el pasado y el presente– a esta pregunta más que nunca actualizada: ¿“Los derechos de los trabajadores” es un tema para arqueólogos? Más que nunca actualizada en estos tiempos de crisis, en los que más que nunca los derechos están siendo despedazados por el huracán feroz que se lleva todo por delante, que castiga el trabajo y en cambio recompensa la especulación, y está arrojando al tacho de la basura más de dos siglos de conquistas obreras.

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los nadies de Galeano

galeano

1 – Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.